¿Quién formará a los programadores del futuro si los seniors se convierten en orquestadores de IA?

¿Quién formará a los programadores del futuro si los seniors se convierten en orquestadores de IA?

  • Gabriel
  • 4 min

Hay una frase que escucho cada vez más: “Los seniors ahora valen por diez”. Suena exagerado, pero refleja algo tangible. Estudios del Harvard Business School y Boston Consulting Group muestran mejoras de productividad de entre 1.3x y 3.2x cuando se incorpora IA generativa en tareas técnicas. No es magia, es un acelerador que ya está cambiando cómo desarrollamos software.

Y con ese cambio aparece la pregunta incómoda. Si un senior con IA puede producir lo que antes exigía un equipo entero, ¿qué pasa con los juniors? ¿Dónde aprenden, si las tareas que servían para iniciarse ahora se resuelven en minutos? Y si para los juniors ya se complica, los becarios directamente se quedan sin pista de aterrizaje.

Los seniors “las ven venir” y la IA amplifica justo esa habilidad

La IA no elimina el oficio. Cambia el terreno de juego.

El valor del senior nunca fue dominar comandos, sino anticipar problemas, evaluar soluciones con criterio y entender las implicaciones de un diseño antes de que explote. La IA acelera lo mecánico, pero no ese juicio técnico. Y como el criterio se vuelve más importante, el senior acaba dedicando más tiempo a revisar, comparar, integrar y ajustar lo que proponen los modelos que a escribir código sin parar.

El trabajo sigue siendo técnico, pero con un componente analítico mucho más pronunciado.

¿Quién aprende ahora que lo básico está automatizado?

Antes había un recorrido muy claro. Un junior empezaba por tareas sencillas, iba enfrentándose a problemas pequeños, sumaba experiencia y, con el tiempo, desarrollaba la capacidad de anticipar que define a un senior. Había escalones. Progresión natural.

Hoy esos escalones desaparecen o duran segundos. Y esto plantea un riesgo que pocas empresas reconocen. Si se potencia a los seniors porque “ahora rinden más” y se deja fuera a los juniors porque “cuesta amortizarlos”, se genera un vacío que aparecerá dentro de cinco o diez años. No por falta de programadores, sino por falta de criterio senior.

¿Hace falta orquestadores? Sí. ¿Tienen que ser seniors? No necesariamente

Orquestar es una forma de trabajar, no una credencial.

Muchos juniors pueden aprenderla antes de lo que pensamos si se rediseña su entrada al oficio. La pregunta ya no es cuándo producirán código útil, sino cómo ayudarlos a evaluar lo que produce la IA, a entender alternativas y a construir juicio propio sin depender de la herramienta.

El junior del futuro no empezará creando todo desde cero. Empezará revisando, comparando enfoques, detectando riesgos y tomando decisiones pequeñas guiadas por alguien con más experiencia. La progresión sigue existiendo, pero cambia su forma.

Su curva de aprendizaje se vuelve más conceptual. Menos sintaxis y más análisis. Menos ejecución y más verificación. Más lectura de código generado que escritura desde cero. Más capacidad de justificar decisiones que de producir líneas al ritmo de antes.

Un camino distinto, no más simple

Si las tareas iniciales desaparecen, hay que crear nuevas formas de aprendizaje.

Revisión asistida. Ejercicios con código generado. Comparación de soluciones. Pequeños proyectos con decisiones explicadas. Espacios donde practicar pensamiento técnico sin depender de tareas repetitivas.

En este contexto el rol del senior se divide en dos partes que importan por igual.

Orquestador para mantener el ritmo.

Mentor para asegurar continuidad.

Las empresas que ignoran la segunda parte están comprometiendo su futuro.

Entonces, ¿qué hacemos con los juniors?

Los juniors no desaparecen. Cambia su rol.

Dejan de ser mano de obra barata y pasan a ser mentes en formación. Su tarea ya no es memorizar frameworks ni implementar sin preguntar. Su aporte está en aprender a pensar en restricciones, identificar riesgos, cuestionar respuestas demasiado perfectas y construir criterio técnico desde el primer día.

Se transforman igual que lo hace el oficio.

Reflexión final

Solemos hablar de la velocidad que aporta la IA, pero casi nunca del coste de esa velocidad. Si los seniors producen más que nunca, no es una señal para reducir cantera. Es una invitación a reinventar cómo enseñamos, cómo acompañamos y cómo formamos criterio.

La próxima generación crecerá con la IA integrada en su día a día, pero seguirá necesitando autonomía intelectual para distinguir lo correcto de lo conveniente. Esa autonomía no se genera sola. Requiere tiempo, guía y espacios de práctica.

La transición hacia equipos aumentados por IA no es solo tecnológica. Es una responsabilidad intergeneracional. Si no cuidamos ese puente, el futuro tendrá herramientas poderosas pero muy pocas personas capaces de decidir cuándo y cómo usarlas bien.



Boston Consulting Group – “Gen AI Increases Productivity & Expands Capabilities”. Septiembre 2024. (BCG Global)

Harvard Business School Working Paper “Generative AI and the Nature of Work” (HBS WP No. 25-021). (SSRN)

HBS case “Generative AI and the Future of Work”. (Harvard Business School)




Comparte

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Revisamos cada aporte antes de publicarlo.

Todavía no hay comentarios. ¡Comparte la primera opinión!

Gabriel

Gabriel

Soy desarrollador full-stack y arquitecto de software con enfoque en productos SaaS, automatización y escalabilidad.
Trabajo diseñando sistemas modulares basados en Laravel, Symfony o NodeJS, y me interesa especialmente cómo la inteligencia artificial está transformando la manera en que planificamos, documentamos y desarrollamos software.
En este espacio comparto ideas y aprendizajes sobre arquitectura, liderazgo técnico, integración de IA en procesos de desarrollo y gestión de proyectos.
Mi objetivo no es enseñar, sino pensar en voz alta sobre cómo podemos construir mejor: con más claridad, menos fricción y más sentido del propósito técnico.